La pasta, icono indiscutible de la gastronomía italiana, tiene sus primeras menciones documentadas en Sicilia durante el siglo XII. Según los historiadores, su llegada se debe a los invasores árabes, que introdujeron un plato seco similar a los fideos. En aquel entonces, se elaboraba principalmente con trigo duro y se mezclaba con agua o huevos. Curiosamente, durante muchos siglos fue un manjar exclusivo para las clases altas.
No fue hasta el siglo XVIII, con el auge de la producción industrial, cuando la pasta se convirtió en un alimento accesible y económico para la población en general. Gracias a su versatilidad, la masa, suave y maleable, puede transformarse en una infinidad de formas: desde los clásicos espaguetis y láminas de lasaña, hasta lazos, conchas, ruedas y hasta figuras curiosas como bicicletas.
El gran salto internacional de la pasta llegó a principios del siglo XX, con la migración masiva de italianos a Estados Unidos. Allí, su popularidad creció hasta convertirse en un símbolo culinario de Italia en el mundo entero.
Aun así, en muchas regiones fuera de Italia seguía siendo un misterio su elaboración. Un ejemplo famoso ocurrió el 1 de abril de 1957, cuando la BBC transmitió un ingenioso reportaje del “árbol de espaguetis”. Las imágenes mostraban a familias italianas y suizas recolectando largas hebras de espagueti como si fueran frutas. La broma fue tan convincente que muchos espectadores llamaron para preguntar cómo podían cultivar sus propios espaguetis.
Hoy, las imágenes históricas de fábricas del siglo XX nos permiten ver el verdadero proceso: amasar, moldear, cortar y secar la pasta antes de que llegue a nuestros platos. Un recorrido artesanal que, a pesar de la modernización, sigue siendo parte del encanto de este alimento universal.
Fuente de texto e imágenes: Adaptado de Mashable.https://mashable.com/feature/pasta-production
Comentarios
Publicar un comentario