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Visitantes recorriendo el Insulaner en sus primeros años, mientras la ciudad de Berlín comenzaba a reconstruirse tras la Segunda Guerra Mundial. Fotografía circa 1950. |
En el corazón del distrito de Steglitz, al sur de Berlín, se alza una colina que a simple vista podría parecer natural, pero que guarda una historia profunda: el Insulaner. Esta colina artificial, de 78 metros sobre el nivel del mar, es una de las famosas Trümmerberge de Berlín, montañas de escombros creadas tras la devastación de la Segunda Guerra Mundial.
De ruinas a paisaje urbano
Entre 1946 y 1951, la ciudad de Berlín enfrentó la enorme tarea de limpiar los escombros de los bombardeos. Millones de toneladas de restos de edificios destruidos fueron trasladados a distintos puntos de la ciudad, dando lugar a colinas como el Insulaner. En total, se vertieron aproximadamente 26 millones de metros cúbicos de escombros en diversos montículos, que hoy forman parte del paisaje urbano de Berlín.
Un observatorio en la cima
Lo que hace especial al Insulaner no es solo su origen, sino lo que alberga en su cima: el Observatorio Wilhelm Foerster, inaugurado en 1962. Desde allí, los visitantes pueden disfrutar de vistas panorámicas de Berlín y participar en actividades astronómicas. Al pie de la colina se encuentra el Planetarium am Insulaner, un espacio educativo que acerca la astronomía y la ciencia a grandes y pequeños.
Recreo y naturaleza en la ciudad
Hoy, el Insulaner es mucho más que un recordatorio del pasado bélico de Berlín. Sus senderos, rodeados de frondosos bosques, invitan a caminar, hacer senderismo o simplemente disfrutar de la naturaleza. En invierno, la colina se transforma en un lugar popular para el trineo, y durante todo el año, es un espacio de encuentro para quienes buscan un respiro del ritmo urbano.
Fuente consultada:
Información recopilada de Planetarium am Insulaner y Berlin.de sobre el Insulaner y las Trümmerberge de Berlín.
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