En el Madrid del siglo XVIII, los oficios artesanales tenían un papel mucho más importante del que hoy solemos imaginar. Uno de ellos era el de los cerrajeros de Cámara, responsables de trabajar el hierro en rejas, puertas y elementos ornamentales para la corte borbónica. La novela El cerrajero del rey nos sumerge en ese mundo a través de las vidas de Francisco Barranco y su maestro José de Flores, dos personajes que existieron realmente y cuyo rastro puede seguirse en archivos y estudios históricos.
Francisco Barranco, maestro rejero de Fernando VI
Francisco Barranco (†1759) aparece documentado como cerrajero de Cámara en tiempos de Fernando VI. Se le atribuyen importantes obras, entre ellas:
- La rejería de la Puerta de Hierro de Madrid.
- La barandilla de hierro de la escalera del Palacio Real de Aranjuez.
Barranco no solo destacó en su oficio, sino que dejó constancia de su posición social a través de su testamento e inventario de bienes, que se conservan en archivos madrileños. También se sabe que su hijo, José Barranco y Flores, siguió la tradición familiar como cerrajero de Cámara.
José de Flores, maestro y suegro
Más discreto pero igualmente relevante fue José de Flores, maestro cerrajero y suegro de Barranco. Varias reseñas lo mencionan como parte del círculo de artesanos que servían directamente a la familia real, y fue quien introdujo a Barranco en los encargos palaciegos. Gracias a esta relación, el joven logró consolidarse en Madrid y convertirse en uno de los rejeros más reconocidos de su tiempo.
Entre ficción y realidad
La novela utiliza estos personajes para construir una trama que mezcla con acierto rigor histórico y narrativa literaria. A través de la ficción, se reflejan aspectos clave del Madrid dieciochesco: la movilidad social, la importancia del arte del hierro en la corte borbónica y el papel de los artesanos en los grandes proyectos reales.
El legado del hierro en la corte borbónica
El trabajo de Barranco y Flores recuerda que, detrás de cada puerta monumental y cada barandilla artística, había artesanos cuya pericia convertía un material duro y cotidiano en auténticas obras de arte. Hoy, algunas de esas piezas todavía se pueden admirar, testimonio del esplendor artístico de la España del XVIII.
Fuentes y bibliografía:
- Patrimonio Nacional. Documentación sobre rejería y cerrajería en el Palacio Real de Aranjuez.
- Catastro de Ensenada (ca. 1750–1754): menciona a Francisco Barranco Salado, vecino de Madrid, y a su hijo José.
- Archivo General de Palacio (Madrid), sección Real Casa: expedientes de cerrajeros de Cámara en el reinado de Fernando VI.
- Reseñas de prensa sobre la novela (El País, La Vanguardia), donde se cita a José de Flores como maestro y suegro de Barranco.
- Moreno de las Heras, M. (2002). La rejería española del siglo XVIII. Madrid: Fundación Lázaro Galdiano.
- González Heras, J. (1999). Oficios artísticos en la corte de los Borbones. Madrid: CSIC.
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