De Galicia al mundo: el legado silencioso de Isabel Zendal

Balmis necesitaba que alguien atendiera a los niños en el barco. Esa persona se materializó en la rectora de la inclusa del Hospital de la Caridad de La Coruña: Isabel Zendal. Su figura fue decisiva en la travesía y llegó a empeñar su salud en el cuidado día y noche de los niños. Dibujo a lápiz de Isabel Zendal del pintor alicantino Ramón Palmeral.


A veces, la historia nos regala personajes silenciosos pero decisivos, personas cuya labor cambia la vida de miles sin recibir la fama que merecen. Isabel Zendal Gómez (c. 1773 – c. 1855) es uno de esos nombres. Enfermera gallega, su valentía y dedicación la convirtieron en un pilar de la Real Expedición Filantrópica de la Vacuna, un proyecto pionero en la lucha contra la viruela. 

Un viaje sin retorno… al servicio de la humanidad

En 1803, Isabel Zendal se unió a la expedición organizada por el médico Francisco Xavier Balmis, cuyo objetivo era llevar la vacuna de la viruela desde España hasta América y Filipinas. Esta expedición es histórica: fue la primera campaña global de vacunación y uno de los primeros intentos sistemáticos de salud pública internacional.

Zendal no solo acompañó a los médicos; su principal responsabilidad fue cuidar de los niños que servían como “portadores vivos” de la vacuna, asegurándose de que el virus atenuado de la viruela se mantuviera activo durante todo el trayecto. Gracias a su dedicación, miles de personas pudieron ser vacunadas en territorios tan lejanos como México, Cuba, Chile o Filipinas. 

La historia de esta expedición ha sido recreada magistralmente en la novela A flor de piel, de Javier Moro, que permite revivir la gesta con todo su dramatismo y humanidad.

El legado olvidado

A pesar de su importancia, Isabel Zendal pasó gran parte de su vida en el anonimato. La historia tradicional ha tendido a invisibilizar a las mujeres que trabajaban en la sanidad, y Zendal no fue la excepción. Hoy, sin embargo, su nombre empieza a aparecer en calles, hospitales y centros de salud, recordándonos que la labor silenciosa de muchos salva vidas y construye futuro. 

Reflexión final 

Viajar por la historia de Isabel Zendal es descubrir cómo la valentía y la humanidad pueden cruzar océanos y siglos. Desde Galicia hasta Filipinas, su compromiso demuestra que la verdadera grandeza no siempre se mide por la fama, sino por el impacto que dejamos en la vida de los demás.

Fuente consultada:
Wikipedia – Isabel Zendal.

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