En el barrio de Barajas, al noreste de Madrid, se encuentra el Jardín El Capricho, uno de los pocos jardines históricos de la ciudad que conserva intacto su espíritu original. Creado en 1787 por María Josefa Pimentel y Téllez-Girón, Duquesa de Osuna, este espacio no solo refleja los gustos de la alta nobleza del siglo XVIII, sino que también se convierte en un testimonio vivo de la cultura ilustrada española.
Orígenes y contexto histórico
María Josefa Pimentel, una de las figuras más influyentes de la nobleza ilustrada, promovió la construcción de El Capricho como un lugar de ocio, arte y encuentro intelectual. La duquesa era mecenas de pintores, escritores y científicos, y su palacete dentro del jardín acogía tertulias donde se discutían ideas propias de la Ilustración española, como la educación, la ciencia y la reforma social.
El diseño del jardín refleja las corrientes europeas de la época: combina el jardín romántico inglés, con su aparente libertad natural, con influencias francesas y españolas, incluyendo laberintos, estanques, fuentes, esculturas y pabellones decorativos. Cada elemento estaba cuidadosamente pensado para ofrecer experiencias estéticas y momentos de contemplación, siguiendo la filosofía de la jardinería ilustrada que buscaba armonizar arte y naturaleza.
Elementos destacados del jardín
Palacio de la Duquesa: corazón del jardín y centro de su vida social e intelectual. Aunque no siempre está abierto al público, su arquitectura y decoración permiten imaginar la riqueza y el gusto refinado de la nobleza del siglo XVIII.
El laberinto y los rincones románticos: diseñados para paseos lúdicos y contemplativos, reflejan la fascinación por la naturaleza controlada y el juego visual característico de los jardines aristocráticos.
Búnker de la Guerra Civil: construido durante los años 1936-1939, es un vestigio que contrasta con la delicadeza del jardín y recuerda la historia más reciente de Madrid.
Esculturas y fuentes: muchas de ellas se conservan desde su creación, mostrando la influencia de artistas italianos y franceses en la decoración aristocrática española.
El legado cultural de El Capricho
Más allá de su belleza, El Capricho es un documento histórico en sí mismo. Permite estudiar la evolución del gusto aristocrático, la vida intelectual de la nobleza y la manera en que la jardinería servía como expresión de poder, cultura y refinamiento social. Además, su supervivencia a guerras y cambios urbanos lo convierte en un espacio único para comprender la historia de Madrid y de la España ilustrada.
En este sentido, la novela histórica El Capricho, de Almudena de Arteaga, ofrece una descripción muy evocadora tanto del jardín como de la época en que fue creado, invitando al lector a sumergirse en el ambiente ilustrado que dio origen a este singular espacio.
Conclusión
Visitar El Capricho es asomarse a un capítulo del siglo XVIII donde la nobleza, el arte y la cultura se encontraban en cada paseo. Es un jardín que conserva la huella de la Duquesa de Osuna y de una época en la que la belleza de los espacios exteriores se concebía como un reflejo del pensamiento ilustrado y del deseo de armonía entre naturaleza y cultura.
Fuentes consultadas:
- Wikipedia
- Madrid.es
- El Confidencial
- El País
Fotos: Año 1856. Autor: Charles Clifford. (BNE). https://bdh-rd.bne.es/viewer.vm?id=0000058725&page=1
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