París bajo amenaza: creatividad y resistencia durante los bombardeos de 1918



Cuando la Primera Guerra Mundial trajo la lucha hasta las puertas de París, la ciudad se vio obligada a prepararse para algo nunca antes vivido: los ataques aéreos. Tras la introducción de zepelines, aviones y, más tarde, el temible "Cañón de París", los habitantes comenzaron a tomar medidas para protegerse.

Los monumentos históricos fueron rodeados con sacos de arena, se desmontaron vidrieras de iglesias y las obras de arte fueron ocultadas en lugares seguros. Pero en las calles, los pequeños comerciantes sin acceso a recursos del gobierno optaron por soluciones más modestas: reforzar sus vitrinas con cintas adhesivas en forma de rejilla. Aunque esta medida tenía poca eficacia real contra las ondas expansivas, ofrecía algo igual de valioso en tiempos de incertidumbre: la sensación de hacer algo para resistir.

Este gesto, a menudo improvisado, dio lugar incluso a expresiones de creatividad, con escaparates decorados en patrones complejos. Hoy, las imágenes de esa época —preservadas por la Bibliothèque Nationale de France— nos muestran una ciudad que, frente al terror, respondió con ingenio y dignidad.

Texto: Inspirado en el trabajo de Davide Lovison. 
Imágenes históricas de 1918 tomadas de los archivos de la Bibliothèque Nationale de France.




























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