Entre 1875 y 1886 se gestó uno de los símbolos más reconocidos de la libertad en el mundo: la Estatua de la Libertad. El escultor francés Frédéric Auguste Bartholdi, inspirado por el fin de la esclavitud en Estados Unidos y la victoria de la Unión en la Guerra Civil, imaginó una estatua colosal como obsequio de Francia a los Estados Unidos, en reconocimiento a la amistad entre ambas naciones.
Durante su visita a territorio estadounidense, Bartholdi eligió la isla de Bedloe —hoy conocida como Liberty Island— como el lugar perfecto para instalar la obra. Situada en la entrada del puerto de Nueva York, era visible para todos los que llegaban al país por mar.
El diseño representaba a Libertas, diosa romana de la libertad, portando una antorcha en alto y una tabla de la ley con la fecha de la independencia de Estados Unidos. Aunque inicialmente consideró incluir cadenas rotas en sus manos como símbolo del fin de la esclavitud, optó por colocarlas discretamente a los pies de la estatua, temiendo que una representación tan directa generara polémica.
El proyecto fue anunciado en 1875 y se financió gracias a campañas lideradas por Édouard René de Laboulaye en Francia. Para generar apoyo, Bartholdi exhibió partes de la estatua —como la cabeza y el brazo con la antorcha— en exposiciones internacionales.
La construcción comenzó en París en 1877. Para resolver los retos estructurales de una estatua de ese tamaño, Bartholdi solicitó la ayuda de Gustave Eiffel, quien ideó una estructura interna de hierro flexible que permitía al monumento resistir el viento sin dañarse.
El 4 de julio de 1884, Francia presentó formalmente la estatua a los Estados Unidos. No obstante, en Nueva York, la base sobre la que se colocaría avanzaba lentamente por falta de recursos. Fue entonces cuando el editor Joseph Pulitzer lanzó una campaña pública de donaciones, publicando los nombres de los contribuyentes en su periódico. En poco tiempo, se recaudaron más de $100,000, en su mayoría donaciones pequeñas de ciudadanos comunes.
En 1885, la estatua fue enviada en piezas a Nueva York. Tras terminar el pedestal en abril de 1886, se inició el montaje. A pesar de los riesgos que implicaba ensamblar una estructura de ese tamaño sin las medidas de seguridad actuales, no se registraron muertes durante la instalación.
Finalmente, el 28 de octubre de 1886, la estatua —cuyo nombre oficial es La libertad iluminando al mundo— fue inaugurada con una ceremonia multitudinaria. El icónico tono verde de su superficie, resultado de la oxidación del cobre, no apareció sino hasta años después, ya entrado el siglo XX.
Fuente: Datos recopilados de recursos públicos como el Museo de la Estatua de la Libertad (Statue of Liberty Museum) y archivos históricos disponibles en la Biblioteca del Congreso.
Fuente de las imágenes: Todas las fotografías históricas utilizadas en esta entrada provienen de los archivos digitales de la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos (Library of Congress).
Comentarios
Publicar un comentario